Técnicas de Integración Cerebral -TIC®

Artículo de : ROSA G. LANA  psicóloga , incluida en el Buscador Profesional Thesauro 

La Integración Cerebral es el proceso por el cual el SNC regula la activación de las distintas estructuras encefálicas (corticales y subcorticales) de manera que funcionen como un todo organizado y armónico, promoviendo un desempeño más adaptativo y saludable para todo el organismo.

La realización de esta función básica de Integración la realiza el cerebro de manera autónoma y habitual (Auto-integración) cuando la percepción del entorno le permite sentirse seguro, cómodo, creativo, capaz, con confianza.

Si la percepción del entorno es marcada y continuadamente hostil o limitante, esta función básica de Auto-Integración se dificulta o se detiene.

 

Las Técnicas de Integración Cerebral -TIC®: 
Técnica de un Ojo por Vez ® y la Técnica de las Gafas Hemisféricas®  (leer más

Las Técnicas de Integración Cerebral -TIC® promueven o reactivan esta función básica de Integración, favoreciendo o desencadenando la recuperación del organismo de las distintas patologías en que se manifiesta la falta de Integración cerebral.

as Técnicas de Integración Cerebral® se explican por el modelo de la integración hemisférica, basados en las experiencias del Dr. Bessel van der Kolk (1996), neurofisiólogo holandés, quien encontró que los traumas producen un desequilibrio en la sincronía de ambos hemisferios cerebrales, con una marcada lateralización derecha, al corregir la desincronización hemisférica logramos corregir la perturbación en forma veloz y duradera.

En todas las Técnicas de Integración Cerebral® el cambio en la simetría hemisférica, como respuesta al tratamiento, es demostrable a través de un mapeo cerebral computarizado, efectuado antes y después de la sesión.

Con estas técnicas nos adentramos en un terreno hasta ahora desconocido, es un paradigma totalmente novedoso, a través del cual encontramos una manera de modificar la sintomatología psíquica, por medio de la estimulación del sistema nervioso central y los cambios producidos en su neurofisiología.

Los resultados son de una considerable abreviación del proceso terapéutico.

Podemos tratar con éxito una gran gama de patologías y brindar alivio o curación, de manera veloz y duradera. En lugar de llevar meses o años de las convencionales “terapias parlantes” se trabaja rápida y eficazmente en pocas sesiones… a veces en pocos minutos.

La posibilidad de desensibilizar, traumas y conductas disfuncionales en forma veloz, eficaz y duradera, sin necesidad de un trabajo arduo ni por parte del paciente ni por parte del terapeuta, posibilita abreviar la duración y el costo de los tratamientos en forma considerable. Esto es también valido para la comparación de los resultados que se logran, de modo que no sólo obtenemos velocidad, sino también logramos una modificación apreciable o una curación definitiva de la sintomatología perturbadora, motivo de consulta.

La velocidad del cambio que se produce en el sujeto es tal, que se da con frecuencia un curioso fenómeno de incredulidad ante el mismo. Manifiestan no poder creer, y a veces ni siquiera pueden evocar la emoción que una fobia de años de duración les generaba hasta hacía pocos minutos (5), y descreen que los síntomas hayan desaparecido en tan corto tiempo de trabajo, la mayoría de las veces menos de una hora.

Una situación traumática en un periodo muy temprano del desarrollo tiende a producir una desintegración generalizada de la personalidad, y la esquizofrenia puede ser una manifestación de esto (autores de renombre en este campo y diversas escuelas coinciden en la conveniencia de considerar la esquizofrenia, mas que como una personalidad dividida, ya que puede confundirse con un trastorno disociativo de la personalidad, como una personalidad desintegrada) mientras que una situación traumática acaecida en un periodo posterior del desarrollo tiende a generar una desintegración parcial de la personalidad, que está en la base de los llamados Trastornos de Ansiedad.

En el momento en que la compleja maquinaria cerebral deja de funcionar integradamente, comienza a dar fallos que se manifiestan en trastornos y patologías.

¿Por qué trabajar con TIC® Técnicas de Integración Cerebral en lugar de otras terapias más convencionales?

Son suficientes sólo unas pocas sesiones para que el paciente pueda emitir un juicio sobre si está satisfecho con las técnicas o no, sobre si desea continuar o abandonar, al contrario que en otras terapias más convencionales utilizadas de forma aislada en que deben pasar meses para percibir el beneficio terapéutico.

¿Cómo es un tratamiento TIC®?

Se pide al paciente que focalice su atención en un “Campo del Pensamiento” (sentimiento, sensación, situación o creencia) donde reside una “Perturbación” (malestar) y cuanto le perturba.

Se aplican estimulaciones lumínicas indoloras siguiendo un protocolo específico para conseguir modificar las conexiones y activación de distintas estructuras encefálicas, eliminando el malestar (“Perturbación”) asociado a este “Campo del Pensamiento” (sentimiento, sensación, situación o creencia).

Las TIC® combinadas con Técnicas Energéticas, permiten que la eficiencia terapéutica sea inmejorable consiguiendo una notable reducción para el paciente del tiempo-sufrimiento y del tiempo-dinero.

Un aspecto de una única “perturbación” ligada a un único “Campo del Pensamiento” puede ser resuelta en cuestión de segundos o minutos.

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Negligencia médica: ¿lo pasamos por alto o existen consecuencias psicológicas importantes?

Artículo de: PSICOLOGÍA VELÁZQUEZ , psicólogas y peritos de Madrid , incluidas en el Buscador Judicial Thesauro 

Es importante realizar una distinción entre la negligencia médica y el accidente durante la atención o el tratamiento. Se hace referencia a un accidente cuando este no se puede prever y no es el resultado de la falta de conocimiento o pericia por parte del médico.

Al contrario, la negligencia médica implica un error por parte del médico según las normas de atención para el tratamiento de la condición del paciente, ya sea por falta de conocimiento o debido a una dejadez al proporcionar la atención, lo cual causa un claro perjuicio a la persona.

Las secuelas físicas suelen ser el factor más evidente de la negligencia médica pero no es el único y, en algunos casos, ni siquiera el más importante. De hecho, las consecuencias psicológicas que provoca una negligencia médica no se deben desdeñar ya que, aunque no sean visibles, el sufrimiento que provocan puede afectar a la persona durante años, limitando seriamente su calidad de vida.

– Ansiedad e inquietud: tener que lidiar con un problema de salud ya provoca de por sí una buena dosis de ansiedad y desasosiego, ser víctima de una negligencia médica no hace sino agudizar aún más este estado. Desgraciadamente, la ansiedad no es el mejor aliciente para la salud sino que acentúa los síntomas de numerosas patologías o incluso puede desencadenar alguna enfermedad funcional.

– Desconfianza: la relación médico-paciente se basa en la confianza, una condición fundamental para que se produzca adherencia terapéutica, la cual desempeña un rol protagónico en la sanación. En otras palabras, si la persona confía en el criterio del médico, es más probable que siga el tratamiento al pie de la letra y que sane más rápido. Obviamente, cuando se produce una negligencia médica, la desconfianza sienta casa, y no solo con el médico o el centro implicado sino que a veces se extiende a todo el sistema de sanidad, lo cual, a la larga, repercute negativamente en la salud de la persona.

– Ira y resentimiento: es usual que la persona que haya sido víctima de una negligencia médica se sienta enfadada y no comprenda por qué le ha tenido qué ocurrir justamente a ella. Culpar al médico o al hospital es una reacción normal pero si no se sobrepasa esta etapa sino que se queda atascada en un círculo de resentimiento, este suele generar profundas repercusiones en el ámbito psicológico. De hecho, el resentimiento es uno de los sentimientos más tóxicos que existen porque no solo genera más ira y hostilidad sino que puede afectar directamente la salud física.

– Sensación de abandono e indefensión: a menudo la persona que es víctima de la negligencia médica se siente abandonada a su suerte, experimenta un profundo sentimiento de indefensión, sobre todo una vez que comienza el proceso de reclamación de daños ya que no es sencillo enfrentarse al sistema. Sin embargo, el sentimiento de indefensión conduce directamente a la desesperanza y la depresión, dos estados que no solo afectan profundamente la calidad de vida sino que también pueden desencadenar o agudizar otras enfermedades.

Autoestima limitada: cuando una persona sufre una negligencia médica y se ha generado una secuela física, esto genera un descenso de la autoestima de la paciente. Dicha autoestima se mostrará en sus actos, como por ejemplo, pérdida de habilidades sociales, reducción de actividades de ocio, aislamiento social, etc.

La suma de estas variables puede ocasionar sentimientos depresivos, que pueden llegar a cronificarse y producir un trastorno lo que implica una gran afectación en todos los ámbitos de la persona, social, laboral, personal y emocional.