¿Por qué nos comemos las uñas?

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El hábito, o mejor dicho el mal hábito, de comerse las uñas, también denominado onicofagia, puede comenzar de forma tan sencilla como con el hecho de meternos los dedos en la boca, como hacen los niños. Aunque esta no se considera una enfermedad como tal, sí es una patología con un carácter psicológico importante que necesita de ayuda especializada.

¿Por qué nos comemos las uñas?

  • Externa: Ansiedad o nerviosismo, provocado por problemas cotidianos como problemas de pareja, exámenes, problemas económicos o laborales. La persona puede controlarse.
  • Internas: Alteración del sistema nerviosos o desajuste emocional causado por traumas familiares, maltratos, celos, humillaciones, problemas de autoestima, necesidad de auto-flagelación o auto-castigo. El hábito dura años o la persona llega a comerse las uñas de tal manera que se considera autoagresión.

Hay quien piensa que la onicofagia únicamente se debe únicamente a un poco de nerviosismo y, en este caso, las uñas volverán a crecer- Sin embargo, debemos tener en cuenta que este trastorno puede tener consecuencias que ni siquiera imaginas. De todo esto os hemos hablado ya en un post anterior.

En Clínica Pilar Burillo somos especialistas en intervenciones para cualquier problema del ánimo, de la conducta o de la personalidad. ¡Contacta con nosotros, te ayudaremos!

 

Artículo de : CLÍNICA PÉREZ BURILLO , centro sanitario especializado en tratamientos dietéticos para el control de peso, medicina estética, psicoterapia con hipnosis y clínica del dolor de Reus ( Tarragona ) , profesionales incluidos en el buscador profesional Thesauro. 

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Riesgos psicosociales

FUENTE: MARTÍN ARIZA ASESORES

Profesionales incluidos en el BUSCADOR PROFESIONAL THESAURO 

Los riesgos psicosociales (estrés, mobbing, ansiedad, depresión…) van en aumento en España y en toda Europa, ligados a un contexto laboral y social crítico como el actual. Hay fórmulas para atajarlos.
Las siguientes tres pautas, centradas en el papel de los directivos, mandos intermedios y superiores, le ayudarán a crear un estado de bienestar laboral que propicie una mayor eficacia y productividad.

El rincón de la prevención

  1. Implicar a la alta dirección. Conseguir que sean los primeros prescriptores de la importancia de combatir, prevenir y atajar los riesgos psicosociales es crítico para conseguir minimizarlos y, llegado el caso, erradicarlos. Para conseguir la implicación de los directivos, la empresa podrá encargarles de forma periódica informes (distintos a la memoria anual) sobre la seguridad y salud de los trabajadores. Otra opción podría ser ligar una parte de su retribución a los indicadores de salud laboral de los trabajadores a los que dirigen (índice de rotación, accidentes laborales sufridos, trabajo desarrollado, etc.).
  2. Formar a líderes. Puesto que los directivos tienen el deber de crear un entorno de trabajo seguro y saludable, la empresa deberá formar sistemáticamente, en materia de responsabilidad social y gestión de equipos, a todas las personas que vayan a asumir puestos directivos: capacidad de negociar, de escuchar e interactuar, de gestionar las relaciones laborales, que sepan cómo fomentar una cultura preventiva
  3. Analizar el papel de los jefes inmediatos. Las decisiones de los gerentes son las primeras que repercuten en el bienestar de los empleados. Las nuevas formas de organización y agrupación empresarial (el teletrabajo, la organización matricial…) perjudican su poder de decisión. La empresa puede fortalecerlos proporcionándoles una mayor autonomía y margen para que adopten decisiones que propicien el bienestar y la cohesión de su equipo.

Riesgos psicosociales

Artículo de : MARTÍN ARIZA ASESORES

Profesionales incluidos en el Buscador Profesional THESAURO 

Los riesgos psicosociales (estrés, mobbing, ansiedad, depresión…) van en aumento en España y en toda Europa, ligados a un contexto laboral y social crítico como el actual. Hay fórmulas para atajarlos.
Las siguientes tres pautas, centradas en el papel de los directivos, mandos intermedios y superiores, le ayudarán a crear un estado de bienestar laboral que propicie una mayor eficacia y productividad.

El rincón de la prevención

  1. Implicar a la alta dirección. Conseguir que sean los primeros prescriptores de la importancia de combatir, prevenir y atajar los riesgos psicosociales es crítico para conseguir minimizarlos y, llegado el caso, erradicarlos. Para conseguir la implicación de los directivos, la empresa podrá encargarles de forma periódica informes (distintos a la memoria anual) sobre la seguridad y salud de los trabajadores. Otra opción podría ser ligar una parte de su retribución a los indicadores de salud laboral de los trabajadores a los que dirigen (índice de rotación, accidentes laborales sufridos, trabajo desarrollado, etc.).
  2. Formar a líderes. Puesto que los directivos tienen el deber de crear un entorno de trabajo seguro y saludable, la empresa deberá formar sistemáticamente, en materia de responsabilidad social y gestión de equipos, a todas las personas que vayan a asumir puestos directivos: capacidad de negociar, de escuchar e interactuar, de gestionar las relaciones laborales, que sepan cómo fomentar una cultura preventiva
  3. Analizar el papel de los jefes inmediatos. Las decisiones de los gerentes son las primeras que repercuten en el bienestar de los empleados. Las nuevas formas de organización y agrupación empresarial (el teletrabajo, la organización matricial…) perjudican su poder de decisión. La empresa puede fortalecerlos proporcionándoles una mayor autonomía y margen para que adopten decisiones que propicien el bienestar y la cohesión de su equipo.