El Supremo prohíbe publicar sin permiso fotografías tomadas de Facebook

El Supremo prohíbe publicar sin permiso fotografías tomadas de Facebook – mariocosteja.com
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El Tribunal Supremo ha establecido en una sentencia que publicar en un periódico la fotografía de una persona sacada de su cuenta de Facebook exige su consentimiento expreso, ya que lo contrario supone una intromisión ilegítima en su derecho a la propia imagen.

El Supremo ha condenado a ‘La Opinión de Zamora’ a indemnizar con 15.000 euros a un hombre cuya fotografía obtenida de su cuenta de Facebook fue publicada en portada, en su edición en papel, para ilustrar una noticia sobre un suceso del que era protagonista. El tribunal considera que el diario dañó la imagen del afectado.

Se trataba un reportaje informando de que el demandante había sido herido por su hermano con un arma de fuego. Además, contaba que el autor del disparo se había suicidado.

La noticia, publicada por “La Opinión-El Correo de Zamora” el 8 de julio de 2013, contenía datos que permitían identificar al demandante. El Supremo, sin embargo, no estima que se haya producido una intromisión en el derecho a la intimidad.

“Que en la cuenta abierta en una red social en Internet, el titular del perfil haya “subido” una fotografía suya que sea accesible al público en general, no autoriza a un tercero a reproducirla en un medio de comunicación sin el consentimiento del titular”, dice la sentencia.

“Tal actuación no puede considerarse una consecuencia natural del carácter accesible de los datos e imágenes en un perfil público de una red social en Internet”, añade.

Agrega que “el consentimiento del titular de la imagen para que el público en general, o un determinado número de personas, pueda ver su fotografía en un blog o en una cuenta abierta en la web de una red social no conlleva la autorización para hacer uso de esa fotografía y publicarla o divulgarla de una forma distinta”.

El Supremo matiza que “el titular de la cuenta no puede formular reclamación contra la empresa que presta los servicios de la plataforma electrónica donde opera la red social porque un tercero haya accedido a esa fotografía cuyo acceso, valga la redundancia, era público”.

El diario es condenado a no volver a publicar la foto en ningún soporte y a retirarla de cuantos ejemplares se hallen en sus archivos.

En cuanto al derecho a la intimidad, el Supremo valora que el diario no incurrió “en ninguna extralimitación morbosa”.

Además, “en un ámbito geográfico reducido, como Zamora, pues se trataba de un periódico de ámbito provincial, la información que se contiene en el artículo periodístico no aumenta significativamente el conocimiento que de un hecho de esas características, ocurrido en una vivienda de la ciudad y en el seno de una familia conocida, podían tener sus convecinos”

Artículo de : MARIO COSTEJA experto en reputación online e integrante del buscador profesional Thesauro 

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En España tenemos un refrán ojos que no ven, corazón que no siente.

Una forma de ser Feliz, es controlar a las redes sociales, y que ellas no nos controlen a nosotros.

 En las redes sociales, solo vemos personas llenas de felicidad y dicha, en las cuales posan en sus fotografías, en los mejores restaurantes, bares, playas, tiendas, junto a coches despampanantes, yates, y todo lujo de detalles.

En realidad, en el 90% de los casos, su vida no es como la muestran en sus redes sociales, la vida, como la de todos los seres humanos están llenas de luces y sombras, antaño nuestros abuelos para ir a misa, se vestían con sus mejores galas para que toda la comunidad los observarán, y durante toda la semana vestían con la única ropa de la que disponían, por lo tanto nada nuevo bajo el sol.

En las redes esto se expande, hay que quedar bien con miles de personas invisibles, desconocidos, el círculo de amigos y familiares reales no sobrepasa los 20 o 30, el resto es ficción y para todos ellos están viviendo. Las familias de “gente bien” son pequeños infiernos, sus vidas perfectas como en las redes sociales están condenadas a las apariencias, a competir, cuántos I like it logran, compararse con lo que los otros tienen, si los amigos han cambiado de casa, coche… la presión los lleva a endeudarse o padecer la frustración de ser menos ricos, menos exitosos.

Vale la pena seguir compitiendo, para ver quien es más memo en las redes sociales?, o vale la pena vivir la vida de verdad, “Las redes sociales no son la vida real”, no te cansa  aparentar para los seguidores un estilo de vida inexistente?.

El fenómeno de las redes sociales está contribuyendo a crear una creciente patología en poblaciones vulnerables, especialmente entre los más jóvenes, las redes generan presión y ansiedad en muchas personas, derivadas del sentimiento de necesidad de estar permanentemente disponibles para atender mensajes o responder a las publicaciones de los demás.

Si vives tu vida verdera, tal vez no seas más feliz, pero tus recuerdos serán reales, de vivencias que al fin y a la postre, te llenarán de experiencias para afrontar una vida en el mundo en que vivimos, a veces agradable, a veces hostil, pero todas esas experiencia, son las que ayudan a poder enfrentarnos con criterio y fortaleza a los sucesos que nos acontezcan en el devenir de nuestras vidas.

Es crucial tener claro que las redes –y  Internet en general– están llenas de desinformación, verdades a medias y mentiras puras y simples. Nos pintan un mundo que frecuentemente es irreal y que de ninguna manera debería servirnos de parámetro para comparar nuestras vivencias con las de los demás.

La comunicación digital nunca puede tener la riqueza de la comunicación personal, pues está intrínsecamente desprovista de los contextos, lenguajes corporales y entonaciones que dotan de contenido una conversación en el mundo real.

La recomendación de desconectar de las redes sociales existe casi desde que nacieron los teléfonos inteligentes. La facilidad y la inmediatez para acceder a ellas en cualquier momento y desde cualquier lugar permite que los usuarios están permanentemente conectados y ha derivado en varias tecnoadicciones: desde el miedo a ver cómo a través de las redes sociales tus amigos se lo pasan bien sin ti, hasta la nomofobia. Ahora, un nuevo estudio de The Happiness Research Institute concluye que en solo una semana, las personas que dejan de utilizar Facebook se sienten más felices y menos preocupadas.

Los encargados del estudio dividieron en dos grupos a los 1.095 usuarios que participaron: a los miembros de uno les pidieron que no se conectasen a Facebook durante siete días; el resto —el grupo de control— continuó utilizándolo como hacía habitualmente. Durante ese tiempo se midieron estados de ánimo como la felicidad, la tristeza, la preocupación, el enfado, el entusiasmo y el sentimiento de soledad y depresión.

En el último día del experimento, los investigadores les preguntaron cómo se sentían y los cambios resultaron evidentes: los que habían dejado de utilizar la red social admitieron sentirse más felices y menos tristes y solos. Además de los sentimientos positivos, notaron un incremento en su actividad social cara a cara y menos dificultad para concentrarse. También tuvieron la sensación de que a lo largo de esos siete días habían desperdiciado menos su tiempo.

Estas conclusiones coinciden con las declaraciones de muchos expertos que recuerdan que los usuarios de las redes sociales solo muestran en sus perfiles la parte de su vida que les interesa que los demás vean: las buenas noticias —el 61% de las personas publican solo las cosas buenas que les pasan—, las fotografías retocadas, el encuadre pensadísimo que parece casual… Proyectan una vida irreal que hace que la mitad de los usuarios envidien las experiencias que otros comparten en sus perfiles y que un tercio envidie lo felices que parecen sus contactos de Facebook. Los expertos de The Happiness Research Institute aseguran que las redes sociales “son como un canal en el que solo salen buenas noticias, un flujo constante de vidas editadas que distorsionan nuestra imagen de la realidad”. Así, el bienestar de los usuarios está condicionado por lo que piensan los demás y el número de likes que consiguen al final del día.

Una de las dificultades con las que se encontraron los investigadores a la hora de desarrollar el estudio fue la falta de control sobre si los participantes conseguirían resistir la tentación de entrar en Facebook. El 94% de los usuarios visita su perfil de manera automática, como parte de su rutina diaria, por eso les recomendaron desinstalar la aplicación de sus teléfonos móviles. A pesar de los consejos y de haberse presentado de manera voluntaria al experimento, al concluir, el 13% de los participantes no consiguió pasar ese tiempo sin entrar en su perfil y comprobar sus notificaciones.

Esta no es la primera investigación que dibuja la idea de que muchos usuarios serían más felices si utilizasen menos las redes sociales. El estudio El uso de Facebook predice una disminución en el bienestar del usuario de 2013 de la Universidad de Michigan señala que los niveles de satisfacción con la vida de los participantes se redujeron a la largo de la investigación con el uso constante de Facebook. Otra investigación realizada por las universidades alemanas Humboldt y la Técnica de Darmstadt, también de 2013, concluyó que una de cada tres personas se siente mal y más insatisfecha después de visitar Facebook. El estudio, La envidia en Facebook: una amenaza escondida para la satisfacción del usuario, descubrió que esto sucede porque sienten envidia, que deriva en frustración, amargura y soledad.

 

Autor : MARIO COSTEJA .

http://reputaciondigital.online/ 

Miembro del Buscador Profesional Thesauro , como peritos calígrafos nacional 

 

 

Los Peligros de las redes sociales.

Artículo facilitado por : peritosjudicialescaligrafos.com

 

Hace unos días, un compañero de profesión (Perito Calígrafo Documentólogo), me invito a una conferencia que impartía, esta trataba sobre la seguridad de nuestros hijos adolescentes frente a las redes sociales.

Agradezco a Mario Costeja, el cual impartió la conferencia, dado que a los allí presentes, nos hizo ver situaciones de verdadero peligro, tanto para nosotros, como para nuestros hijos.

Deseo compartir la mencionada conferencia, dado la importancia de la misma, aunque el tema no sea de peritos calígrafos.

CONFERENCIA

Vamos a empezar esta conferencia sobre ciberseguridad y la vida digital exponiendo, los resortes ancestrales que tiene el ser humano para protegerse.

El miedo es una protección heredada de cuando aún estábamos en las cavernas, la amígdala es la responsable de ello, el miedo es un resorte que nos protege, y en el cual reaccionamos: paralizándonos, corriendo , u atacando.

Cuando conocemos a alguien en segundos ya nos hemos formado una opinión de esa persona,  todo ello por la comunicación NO VERBAL, los microgestos de nuestra cara y los gestos de nuestro cuerpo transmiten una comunicación a nuestro interlocutor, tanto favorable como adversa.

Todos nos hemos encontrado alguna vez con una persona y decimos “veo algo raro”, esto ocurre por el siguiente motivo, los seres humanos cuando entramos en contradicción de nuestros valores o principios internos o mentimos, estamos cometiendo un AUTOSABOTAJE y esto se percibe a través de los microgestos.

Para llegar desde cuando nos colgábamos, de los árboles a las grandes superficies, hemos tenido que pagar un precio a medida que el cerebro aumenta el gasto energético de este es mayor, este consume la quinta parte (20%) de la energía que produce el organismo humano a diario, aunque en el caso de los recién nacidos esta cifra se eleva hasta el 60% del total. El gasto energético es considerable si se compara con el de otros animales, pues la media en los mamíferos es de un 5% de energía, mientras que en el caso de los chimpancés el dato es de un 13%.

Con esto quiero decir que el cerebro tiene interruptores los cuales debe apagar para ahorrar energía.

Y ahora entro en materia, cuando estamos delante de un ordenador, nuestro sistema de alarma o peligro está apagado, porqué, primeramente el lugar donde esta el ordenador, nuestra casa, despacho… es un lugar que no hay peligro nos encontramos cómodamente sentados y el cerebro interpreta que puede desconectar la alarma,  para el cerebro pasa a ser un momento lúdico.

«Los adolescentes perciben las redes sociales y las aplicaciones de mensajería instantánea como plataformas seguras e inofensivas, y no son conscientes de los peligros que existen en la red

Para los adolescentes el peligro aun es mayo,r se mezcla tecnología con hormonas, dado que cada vez socializan menos, y las llamadas “ mal llamadas” redes sociales, y en muchos casos tienen de todo menos social , las cuales se convierten en su forma de comunicación, al perder el contacto visual con otros seres humanos, se pierde la forma de detección de la empatía, colaboración…

Los seres humanos tenemos una neuronas llamadas espejo, las cuales nos hacen imitar los gestos de nuestro interlocutor, para empatizar, alguna vez hemos observado a una pareja sentada en una cafetería y nos damos cuenta que están realizando los mismos gestos, estos quiere decir que el cerebro aprueba la situación y esta comodo.

Cuando un adolescente y no tan adolescente se enamora, se producen un cocktail quimico, produciendo sensaciones de euforia,  las áreas encargadas de realizar juicios sociales y de someter al prójimo a valoración, se inactivan, volviéndonos “ciegos” de amor,

Estas son los ‘agentes’ del amor que revolucionan nuestro cuerpo:

Dopamina

Es la neurohormona que se libera en la primera fase del enamoramiento, ligada al placer. La dopamina regula motivaciones y deseos, y es el motor que nos hace repetir patrones de conductas que nos proporcionan placer, y rechazar aquellas que nos resultan desagradables.

Oxitocina

Hormona responsable de crear apego y fidelidad con la pareja. También provoca las contracciones en el parto y sentimientos que conducen a la generosidad. La oxitocina, además de tener una función vital durante el parto, donde se libera en grandes cantidades, juega un papel fundamental en el orgasmo y en el reconocimiento de las relaciones sociales. La ausencia de la misma, por ejemplo, está ligada con el autismo.

Vasopresina

Es un compuesto también relacionado con la fidelidad. La supresión de la misma en ratones durante un estudio científico, llevó a los machos a buscar a nuevas hembras.

Noradrenalina

Actúa como hormona y como neurotransmisor, al igual que la dopamina, y provoca el rubor y la sudoración de las manos derivados de la euforia del enamorameinto.

Los adolescentes nuestros hijos, son un cocktail químico de hormonas, tienen grandes amores y grandes perdidas, todo son extremos.

El ser humano es el único ser que dispone de un simulador, este simulador nos sirve para, realizar una acción representada, enamorarnos, enfadarnos, ser felices, infelices, simular un negocio… al hablar con un desconocido, ante el ordenador ocurre que simulamos una relación, y la idealizamos.

Estudios realizados con imágenes de resonancia magnética funcional permiten ver que cuando una persona enamorada ve la foto del ser amado o escucha su nombre y la compara con un sujeto neutral, se le activan áreas del cerebro.

La feniletilamina (FEA), anfetamina que segrega el cuerpo, es una de las sustancias implicadas en el enamoramiento, vamos que cuando nos enamoramos nos transformamos en verdaderos yonkis.

Esto es lo que ocurre cuando un adolescente, se ciber-enamora, y es capaz de enviar fotos desnud@,  cosa que nunca haría en la calle si un extraño le solicita una foto desnud@.

Recordemos que esto ocurre pq todos nuestros sentidos de alerta están desconectados.

Debemos empezar enseñando a nuestros hijos, que no sabe quien hay detrás del ordenador con el cual estamos chateando e intimando.

El primer paso, ponerle una fotografía de un tipo feo, viejo, gordo y calvo en el ordenador, llamarle, poner esa foto y decirle de que manera sabes que no es este con el que estas chatendo?

Te contestará es que me envió su foto, pones otra foto de un tipo o chica estupenda y le dices esta es mi foto.

La cuestión es ponerle dudas en su cerebro, ante la duda el cerebro siempre actuara para protegerse.

Otro de los riesgos es la SEXTORSIÓN.

Nadie está exento de los ciberdelincuentes. Los jóvenes y personas en plena adolescencia son los principales objetivos, no obstante, de ciertas prácticas en las que está encerrada la intimidad. Por desconocimiento, ignorancia o cualquier otro motivo, muchos de ellos mantienen ciertas relaciones virtuales. Y como sucede en muchos casos, el intercambio de imágenes sexuales y subiditas de tono comienza como un divertido juego pero, al final, puede traer terribles consecuencias.

Cómo protegerse de la «sextorsión»

  1. Cuidado con lo que se cuenta. Todo lo que se comparte en internet puede hacerse público, «es importante saber que esa información puede ser usada por ciberdelincuente o compartido por alguien de confianza». Por ejemplo, chatear con extraños aumenta el riesgo, pues todo lo que se comparte en internet es accesible a todos.
  2. La insistencia de claves robustas. Es conveniente, utilizar contraseñas seguras y el doble factor de autentificación para proteger las cuentas de tus redes sociales, los programas de mensajería y el correo electrónico. Además, es importante mantener el software siempre actualizado.
  3. Informarse. Aunque uno no sea ingeniero ni informático, es aconsejable aprender o estar al tanto sobre nuevas ciberamenazas. Los delitos como el de «sextorsión» son problemas de todos. «Informarse es una ventaja, así que comparte la información que tengas», reconocen.
  4. Buena comunicación entre los padres e hijos. Los menores, sobre todo, son los principales perdudicados y Si tienes hijos, habla con ellos sobre las estafas en Internet y sobre la extorsión sexual.

Todas las precauciones comentadas anteriormente no implican que debamos avanzar en el mundo tecnológico, el concepto de “darwinismo digital”: las empresas que no se adapten, morirán. Innovar es una obligación para todos. La disrupción, por lo tanto, es una opción, y no un don. “La innovación no es algo inherente al ADN de ciertas personas. Todo el mundo tiene la capacidad de mirar el mundo desde una perspectiva diferente y de seguir sus ideas y pasiones. Cuanto menor aversión al riesgo exista en su entorno, mayor cantidad de innovadores surgirán”.

“La transformación digital sólo será posible si antes cambiamos nosotros mismos”

El cambio, además, debe empezar por un ejercicio de autocrítica. Parafraseando a Leo Tolstoy, dice: “Todos hablamos mucho del cambio, pero no hablamos de cambiar nosotros mismos”. Y añade: “Cambiarnos requiere, primero, aceptar que tenemos la oportunidad de alterar o mejorar algo en el modo en que hacemos y vemos las cosas hoy en día. Por mi experiencia, el cambio y la innovación empiezan por un cambio de perspectiva, que exige la valentía y la habilidad de ver algo donde otros no ven nada, y de hacer cosas que otros no saben, o no están dispuestos a hacer”.