Burnout + mobbing = incapacidad permanente total por causas comunes

Noticia facilitada por:

Dr. Arturo Canga.*

PERICIA MÉDICA C.B.

El Juzgado de lo Social nº 10 de Las Palmas de Gran Canaria concede la petición de incapacidad permanente total por contingencias comunes a una situación que califica de compatible con burnout y con mobbing.

La trabajadora sufría desde 2004 síntomas de ansiedad y depresión derivados del mantenimiento en el tiempo de una situación adversa en las condiciones laborales.

El Juez admite el peritaje de parte:

“… como concluye el Perito psiquiatra, la existencia de un desgaste manteniendo en el tiempo había ido minando sus mecanismos personales de defensa, con repercusión en áreas añadidas de su vida, fuera de la estrictamente laboral. Ese desgaste acabó en un síndrome de burnout.

Y añade que:

“Los comportamientos experimentados como vivencia de injusticia tienen inclusión dentro del acoso laboral, mobbing”

Pero “la parte actora se ratificó en su demanda en reclamación del grado de incapacidad permanente total aunque por enfermedad común”

Y como el Juez no puede conceder lo que no se le pide, no puede considerar la enfermedad como profesional, a pesar de que así se desprende de sus palabras.

Finalizamos con dos consideraciones sobre la incapacidad permanente total.

La incapacidad permanente total para la profesión habitual se entiende como aquella situación de impide al trabajador la realización de todas o las fundamentales tareas de la actividad laboral con la profesionalidad, dedicación y constancia que le debe ser propia.

“El grado de incapacidad permanente total para la profesión habitual está configurado en el T.R. de la Ley General de la Seguridad Social (artículo 137) como el que impide al trabajador para la realización de todas o las fundamentales tareas de dicha profesión, siempre que pueda dedicarse a otra distinta.”

Enlace a la sentencia del Juzgado de lo Social nº 10 de Las Palmas de Gran Canaria.

*Dr. Arturo Canga.
Doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad de Oviedo.
Especialista en Medicina del Trabajo.
Especialista Universitario en Valoración Médica del Daño Corporal e Incapacidades Laborales.
Perito Judicial y de parte. Miembro del Buscador profesional Thesauro y de la Guía Española de la Abogacía y Periciales 
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Psiquiatras admiten que hay alto riesgo de que delincuentes sexuales reincidan

Fuente: teinteresa.es

  • Alfonso Rodríguez sostiene que para los delincuentes sexuales la cárcel se convierte en un medio preventivo, más que rehabilitador. “Tienen una personalidad psicopática y tienden a engañar”.
  • El doctor José Cabrera no ve probable que Miguel Ricart reincida: “El no fue el inspirador del crimen ni el jefe malvado, sino que se movió por cierta presión de Antonio Anglés”.

Pedro Luis Gallego, el violador del ascensor

Psiquiatras forenses reconocen que hay alto riesgo de que delincuentes sexuales con una personalidad psicopática reincidan una vez que salgan de la cárcel. El doctor Alfonso Rodríguez, que ha trabajado con este perfil de reclusos, explica que para estos internos la cárcel se convierte más en un medio preventivo que rehabilitador.

“Son delincuentes con una conducta difícil de cambiar”, señala el psiquiatra, que explica que la terapia en prisión combina el tratamiento cognitivo y farmacológico con el trabajo de trabajadores sociales y psicólogos. “Intentamos que asuman de forma objetiva el delito y la culpabilidad. Para medirlo, aplicamos escalas de simulación y graduaciones de personalidad. Pero es complejo evaluarlo y lo habitual es que engañen”.

¿Cómo son estos presos, condenados por repetidas violaciones o asesinato por móvil sexual? Según Rodríguez, tienen una personalidad cercana a la psicopatía, es frecuente que engañen y muestran nula empatía y pocas emociones. En prisión, el comportamiento suele ser muy correcto, no dan problemas. “Venden la imagen modélica en la cárcel, donde no hay estímulos sexuales”.

El especialista explica que hay personas con “una base disposicional a cometer estos delitos sexuales”  por varios factores, entre ellos, uno biológico, pero también los externos (aprendizaje, experiencias de la infancia o juventud…).

Este perfil de delincuente sexual es distinto a aquel que comete una agresión en un momento puntual, movido por circunstancias externas, como adicciones a las drogas. “En estos casos se consigue más la rehabilitación, que el recluso aprenda a modular sus emociones y orientarlas correctamente”.

El fallo de Estrasburgo contra la doctrina Parot puede suponer la excercelación no solo de más de medio centenar de presos de ETA, sino de peligrosos delincuentes sexuales y asesinos, como Miguel Ricart. El doctor José Cabrera sostiene que Ricart no presenta el perfil de criminal reincidente: “No va a volver a las andadas. No fue el inspirador del crimen ni el jefe malvado, sino que se movió por cierta presión de Antonio Anglés”.

Cabrera también piensa que los delincuentes sexuales son reincidentes, encadenados por la libido. “Si no hacen una terapia grupal a fondo, existen probabilidades de que reincidan”.

 

Mentes criminales: Qué tienen los asesinos de masas en su cabeza

 

Fuente: La razón

Buscan el reconocimiento público, dejan cartas con sus motivaciones, los más recientes emplean las redes sociales para expresar su descontento y dar constancia de su legado. Ninguno se arrepiente de sus actos y casi todos actúan movidos por el resentimiento social

Mentes criminales: ¿Qué tienen los asesinos de masas en su cabeza?

La escuela de Columbine, el instituto tecnológico de Virginia, la escuela de Tussula en Finlandia, la tragedia de Arizona… ¿Qué tienen en común? Tiroteos más o menos indiscriminados que se cobraron la vida de inocentes a manos de un asesino que buscaba venganza y reconocimiento público. La última de las masacres ha sucedido en Oslo (Noruega), donde un hombre ha provocado un baño de sangre con la muerte de 76 personas en un doble atentado. La sociedad se indigna y se pregunta qué ocurre con estos «asesinos», qué les mueve a provocar desgracias y sobre todo qué pasa por sus cabezas cuando disparan a sangre fría a un inocente y lo ven caer frente a ellos desangrándose.
Paul S. Appelbaum, profesor de Psiquiatría y Medicina Legal de la Universidad de Columbia (EE UU), manifiesta que «todavía no existe un perfil único de quienes cometen los asesinatos en masa. Algunos reúnen personalidades dominantes y están impulsados por ideologías políticas, étnicas o religiosas. Otros son seguidores pasivos, sin firmes puntos de vista propios, que se dejaron llevar en la participación de tales actos. La mayoría no se consideran enfermos mentales, pero algunos pueden tener rasgos psicóticos, que vienen motivados por las creencias delirantes acerca de las personas que tratan de hacerles daño».

¿Cómo son?
Por su parte, Kenna Quinet, profesora de Derecho Penal de la Universidad Purdue Indianápolis, en declaraciones a Efe, explicaba que «los asesinos en masa son técnicamente suicidas, a diferencia de los homicidas en serie que suelen tener motivos sexuales y operan durante periodos más largos de tiempo». Las estadísticas que manejan los expertos apuntan, en ese sentido, que el 95 por ciento de estos criminales son hombres, tienden a ser individuos solitarios y que, pese a su apariencia «normal», sienten un gran resentimiento. Quinet señala, además, que generalmente son personas «que han experimentado algún tipo de pérdida en una o más áreas, ya sea un fracaso escolar, laboral o amoroso y no tienen capacidad para hacer frente a las decepciones».
Por su parte, José Léon-Carrión, médico rehabilitador del Centro de Rehabilitación de Daño Cerebral (CRECER) y Universidad de Sevilla y colaborador del Departamento de Defensa de los EE UU, sostiene que hay razones neuropiscológicas y conductuales que explican el comportamiento de estos sujetos. «Daños en la corteza cerebral preforntal, en el dorso lateral, indican un ser impulsivo que que obsesiona con las cosas. Además, si hay hipertrofía estas características se acentúan», explica León-Carrión, quién además resume una serie de rasgos conductuales de peligro de desarrollar este comportamiento extraño como una personalidad alienada, actitud favorbale a la violencia, con antecedentes de delitos, abuso de sustancias, en su mayoría son varones y cuentan con una historia de violencia, entre otros.
Susan Lewis, una psiquiatra experta en criminología del Hospital Tufts New England (Boston), manifiesta, que, aunque se han identificado algunos rasgos, «es muy difícil predecir la violencia. El mejor indicativo es que la persona haya participado en otro acto violento en el pasado». Las personas que padecen lo que la psiquiatra define como «narcisismo patológico» tienen sentimientos de humillación y vergüenza y sienten un odio primitivo al percibir que su identidad ha sido violada. Lewis reconoce, que de todos modos, ese tipo de individuos siguensiendo en gran medida un misterio: «Ojalá pudiésemos entender más sobre el fenómeno». Alfonso Rodríguez-Palancas, psiquiatra y Máster en Psiquiatría Legal, expone que «rasgos de una personalidad límite pueden apuntar a la existencia de una persona dispuesta a cometer este tipo de actos. Además, ha de tener rasgos histriónicos».

¿Qué les mueve?
En cuanto al objetivo, Appelbaum apunta a que «algunos asesinos en masa tienen objetivos particulares (a menudo las personas que creen que les han hecho mal), mientras que otros sólo buscan matar a tantas víctimas como sea posible. Es posible que se deleiten en el comportamiento sádico o parezcan dolidos por sus acciones». Y quizás, por ello, se suicidan ya sea al terminar la masacre o al verse acorralados.
Sin embargo, una de las cuestiones que suscita un acto de este tipo es la prevención del mismo. Tan sólo en alguna ocasión, como en el tiroteo de Virginia perpetrado por Cho Seung-Hui, se contaba con antecedentes de trastornos psicóticos, pese a lo cual se pasaron por alto y tuvo lugar la masacre estudiantil. «La diversidad de creencias y motivaciones hace que sea muy difícil detectar asesinos de masas antes de actuar. Así, en lugar de tratar el perfil de los posibles autores, la mayoría de los esfuerzos de prevención están dirigidos a los grupos de seguimiento con predisposición violenta que pueden atraer a las fuentes de armas y explosivos. Por mucho que la gente se pregunte por qué alguien se comporta de esta forma extrema, es improbable que lleguemos a encontrar una única respuesta», considera Appelbaum.
Descubrir un asesino en potencia que se esconde tras un vecino ejemplar o un estudiante «invisible» no resulta fácil. «Las personas con mente criminal no van y se tumban en el sofá de un psicoanalista. Nuestra información sobre su psicología procede de entrevistas breves e intensas con ellos (por ejemplo, mientras están en la cárcel), a partir de las descripciones detalladas de sus vidas y el conocimiento clínico de ciertos mecanismos mentales. La mayoría de los sujetos que cometen un asesinato lo hacen por motivos individuales (debido a los celos, la codicia, la humillación, el honor, los temores paranoides, acto simbólico de la «libertad» de una persona que oprime, por ejemplo)», cuenta Vamik D. Volkan, profesor emérito de Psiquiatría de la Universidad de Virginia (EE UU). «Algunas presentan alteraciones de la concepción de la realidad, como Brevik, y llaman la atención de los médicos. Dado que estas personas o los criminales no van a los psiquiatras no hay manera de predecir que una persona que no conocemos bien será un asesino en masa», señala Volkan.
Si a eso se añade que en internet y en las redes sociales proliferan miles de sujetos que podrían atender a este tipo de perfil, los expertos lo consideran un fenómeno desbordante, que hoy por hoy resulta complicado encuadrar en un caso concreto de riesgo potencial. «Me atrevería a decir que en todos y cada uno de los casos que han ocurrido nos sorprendemos preguntándonos si es posible cometer un acto así sin sufrir un trastorno mental. En la inmensa mayoría de los casos el trastorno no existe, y es posible identificar motivaciones muy concretas y diversas para explicar el asesinato sin recurrir a ningún tipo de psicopatía. Se podría argumentar que el asesino medio puede poseer algún tipo de trastorno de la personalidad, pero entre ellos el número de pacientes mentales con psicopatías serias es extremadamente reducido», reflexiona Dennis C. Dirkmaat, director del Departamento de Ciencias Forenses de la Universidad de Pittsburg (EE UU).

La visibilidad de los medios
Así, este fenómeno, que ya lleva más de un siglo, cobra interés gracias a internet y a la proliferación de las redes sociales. Tal como apunta Luis Cabo-Pérez compañero de Dirkmaat en la Universidad de Pittsburg (EE UU): «Han venido a aportar al menos tres elementos claves que pueden promover este tipo de atentados, así como de nuevas organizaciones terroristas. El primero es la promoción del sesgo de información; el segundo, la formación técnica en armamento y, por último, la puesta en contacto de personas con ideología similar».
En resumen, la red ofrece el componente ideológico, los medios físicos y el apoyo social y afectivo. «Internet también les sirve para expresar su narcisismo y relacionarse socialmente sin encontrar las barreras físicas », subraya Rodríguez-Palancas. Vídeos, blogs… el único «legado» de los asesinos que posteriormente puede servir para poder comprenderlos.

El servicio de psiquiatría forense del IML atiende a casi 3.000 personas desde su creación en 2011

Fuente: Lainformacion.com

 

El servicio de Psiquiatría Forense del Instituto de Medicina Legal (IML) de Sevilla, recurso pionero en Andalucía, ha atendido a unas 3.000 personas desde que abriera sus puertas en julio de 2011.

De acuerdo con un comunicado de la Junta de Andalucía, el incremento en la demanda de informes periciales psiquiátricos y la intención del Gobierno andaluz de especializar las diferentes materias médico-forenses tratadas en los IML, han llevado a la Consejería de Justicia e Interior a la creación de este servicio que se enmarca “en un esfuerzo global de modernizar la medicina legal y adaptarla a las demandas de los ciudadanos y los órganos judiciales”.

De esta forma, la puesta en marcha de este servicio “supone un mejor servicio de clínica en este campo y el perfeccionamiento tanto de los estudios psiquiátricos legales como de los informes emitidos para asesorar a jueces, fiscales y tribunales”.

Desde su puesta en marcha en 2011 y hasta final de 2012 el Servicio de Psiquiatría Forense de Sevilla ha reconocido a 2.990 personas y emitido 4.421 informes psiquiátricos solicitados por las autoridades judiciales. El 24,9 por ciento de estos informes correspondieron a la jurisdicción penal, el 58,7 por ciento de las solicitudes provenían de la jurisdicción civil y el 16 por ciento restante tenía como finalidad el seguimiento del tratamiento por drogadicción en cualquiera de las dos jurisdicciones.

Asimismo, el 60 por ciento de las consultas gestionadas por los seis médicos forenses que componen el equipo han sido relativas a peticiones de internamientos involuntarios e incapacidades. También destacan las actuaciones relacionadas con la adicción a tóxicos.

La psiquiatría forense constituye “un valioso instrumento en manos de la autoridad judicial para que sus decisiones se ajusten a la realidad de lo sucedido”. Además, los profesionales de la psiquiatría forense desempeñan una labor de servicio público “con una importante proyección social, que colabora de forma inestimable al impulso del progreso y al perfeccionamiento de la Justicia y de sus instituciones”.

FUNCIÓN DOCENTE E INVESTIGADORA

El servicio de psiquiatría de Sevilla cumple, junto a su actividad pericial, la función de docencia e investigación que tiene encomendada. Actualmente, sus miembros desarrollan proyectos sobre factores de riesgo de defunciones por suicidio, baremo de las secuelas psicológicas post traumáticas en accidentes de tráfico y acerca de la toma de decisiones en el enfermo mental en el ámbito civil y penal.

Este servicio “ha puesto a Andalucía a la vanguardia nacional en el ámbito de la psiquiatría forense”. De hecho, sólo Cataluña, País Vasco yValencia “han hecho esfuerzos similares en este sentido impulsando unidades especializadas, aunque no con rango de Servicio dentro de un Instituto de Medicina Legal como en Andalucía”.

Con el objetivo de continuar modernizando la medicina legal, la Administración ha sumado a esta otras iniciativas como la solicitud telemática de informe a los IML en materia de adicciones, la digitalización de los aparatos de rayos X o el impulso del servicio de laboratorio forense en el IML de Granada.

(EuropaPress)

 

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