La investigación forense en el Uso de la Fuerza. Realidad objetiva.

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En este blog ya se ha tratado sobre la especialidad pericial en el Uso de la Fuerza. Cuando comenzamos a ejercerla, emitir informes y sobre todo a realizar formación con respaldo universitario, lo que a nuestro parecer es importante y un gran paso a la hora de dignificar cualquier especialidad en nuestra profesión, muchos fueron los que vieron, y algunos nos transmitieron, con escepticismo dicha formación y especialidad forense.
A lo largo de estos años hemos emitido informes sobre el Uso de la Fuerza en distintos ámbitos, Seguridad Pública, Privada y ámbito civil. Hace ya un año largo, se puso en contacto con nosotros un despacho de abogados el cual sabía de nuestra experiencia en dicha área y nos comentó su caso. Nada tenía que ver con un supuesto abuso policial o mala praxis. Dos hombres, obviamente uno de ellos su cliente, habían “peleado” hasta que uno quedó tendido en el suelo, estando varias semanas ingresado gravemente. El por qué de su llamada era sencilla, tenían las “armas” con las que se había producido el hecho, tenían las heridas y sus preceptivos informes y tenían las declaraciones de ambos intervinientes, pero eran tan distintas entre sí que parecía que hablaban de hechos diferentes. Pero lo que no tenían era ningún testigo, ni humano ni técnico, por lo que su pregunta era concreta, y he de decirlo, profesional “¿Podría usted realizar un informe para saber cómo se ha desarrollado la “pelea”? No quiero un informe pericial per se, quiero saber cómo pudo suceder el hecho para saber como afrontarlo“.
Obviamente nos llamaban ya que sabían que eramos expertos en el Uso de la Fuerza, pero al principio tuvimos nuestras dudas sobre si utilizar el prisma de dicha especialidad y pensamos en realizar únicamente una reconstrucción forense. Pero al analizar toda la documentación aportada, nos dimos cuenta que el análisis pericial en el Uso de la Fuerza era la manera más científica y empírica de realizar el estudio.
Un año más tarde, nos citaron a declarar como peritos en el caso. La acción que nos ha motivado para escribir este artículo no es otra que la satisfacción que obtuvimos al leer la sentencia y comprobar que el informe pericial que emitimos es prácticamente la totalidad de la argumentación para considerar la sentencia final, teniendo en cuenta cada análisis seguido y concluido, como siempre, de manera científica.
No existe para nosotros mayor argumento y satisfacción a nivel profesional que comprobar que realmente esta especialidad es tenida muy en cuenta, que realmente hemos conseguido que un hecho social como el Uso de la Fuerza sea tratado como un hecho empírico hasta otorgar una capacidad forense y criminalística a su análisis sin caer en suposiciones argumentales personales y conclusiones subjetivas.
Es por ello que escribimos este artículo. Primero para hacer constar a los profesionales y sobre todo a nuestros clientes y futuros clientes sobre la importancia de aportar pruebas forenses científicas y que existen profesionales a los que acudir, y en segundo lugar, para demostrar que lejos de las críticas recibidas, el Uso de la Fuerza puede y debe ser analizado desde un punto de vista totalmente objetivo y científico.
Gabinete de Investigación Pericial y Forense

El Criminólogo ¿Un profesional inservible?

Gabinete de Investigacion Pericial y Forense

Son muchas las personas que en los últimos tiempos han decidido, la mayoría por vocación, estudiar la “joven” licenciatura en Criminología. Y lo hacen con un sólo propósito: convertirse en Criminólogos. Las razones son muchas, agentes de los CC.FF.SS. del Estado y miembros de las Fuerzas Armadas que quieren, de alguna manera, profundizar o aprender y aprehender sobre lo que en la mayoría de los casos es su día a día y aplicar lo aprendido a su labor, otros por atracción imperiosa (es una de las carreras, sin duda, más atrayentes), otros influenciados por películas y series televisivas y otros para complementar su profesión (abogados, psicólogos,…). Pero la verdad, al salir del aula, es bien distinta. A los funcionarios de poco o nada les sirve salvo como crecimiento profesional, y, aquellos que “sueñan” con luchar contra el crimen y mejorar la sociedad, pronto se encuentran en la cola del paro, inscribiendo su licenciatura mientras la persona que la atiende suele comentar “qué bonita la Criminología”, mientras piensa “eso creía yo, pero aquí estoy”. La realidad es que de poco sirve dicha formación a nivel profesional, puesto a nivel personal otorga muchas satisfacciones y conocimientos. Parece que la Criminología no tiene su sitio en la sociedad, o no quieren que la tenga. Algo bastante paradójico cuando una de las cosas que está presente en cualquier sociedad, de cualquier tiempo, de cualquier tipo, es la criminalidad en todo su esplendor.

Pero, antes de profundizar sobre el papel que debe, o debería jugar un Criminólogo en la sociedad, aclaremos un par de puntos acerca de lo que es esta ciencia.

La Criminología es la ciencia que estudia al agresor, la víctima y su repercusión social. Dentro del agresor existen muchas especificidades que pueden darse, desde la Criminalística, hasta la Perfilación Criminal. Dentro del estudio de la víctima, se ha desarrollado una ciencia propia, la Victimología, que estudia dicha figura de manera holística. Y la repercusión social, que abarca desde la reinserción, la estructura penitenciaria, el rechazo social hasta el estudio más sociológico de lo que los ciudadanos conciben como crimen. Esto quiere decir que la Criminología es una ciencia multidisciplinar, y bajo este prisma se convierte en una ciencia por sí misma.

El Criminólogo es un profesional capaz de estudiar todos estos aspectos. Lógicamente, con una especialización en campos concretos y una sistemática de trabajo acorde a su labor. A partir de aquí nos preguntamos ¿De verdad la Criminología es tan inservible como para que no exista ni un solo Criminólogo que ayude, auxilie, analice, al fin y al cabo, trabaje, para aquellas instituciones encargadas de “luchar” contra la criminalidad? Yo, desde luego, no lo creo.

En muchos países del mundo existen Criminólogos adjuntos a las diferentes Policías que auxilian cuando es necesario en la resolución de un caso (pongamos el ejemplo típico de los crímenes seriales). Pero no aquí, y los pasos que se dan, son sumamente insignificantes. Pongamos un ejemplo,

Valencia, 21 may (EFE). El secretario autonómico de Gobernación, Luis Ibáñez, ha manifestado que el borrador de la nueva Ley de Policías Locales “contemplará la posibilidad de que los cuerpos de la Policía Local de los grandes municipios puedan crear la escala facultativa para incorporar a sus plantillas profesionales, como es el caso de criminólogos, sin que sean policías locales”.

Parece que, en dicha Policía Local habrá Criminólogos, pero leamos con cuidado, “se contemplará la posibilidad” y todos sabemos lo que eso quiere decir.

La Criminología debe ser un instrumento al servicio de la sociedad. Un Criminólogo pueden aportar un punto de vista diferente y complementario a un caso, como lo hacen la Criminalística o la Psicología. Un Criminólogo puede desempeñar su labor en la Policía, la Justicia, Instituciones Penitenciarias, Unidades Psicosociales, y en el ámbito privado (Perito Judicial). Pero parece que no se quiere dar una oportunidad a esta ciencia. Parece que muchos profesionales “tiemblan” con el solo hecho de que la Criminología “les coma su parte del pastel”. Pero estos no vienen a quedarse con nada, sino a ofrecer su ciencia, que como se ha visto a lo largo y ancho de este mundo, funciona, y funciona muy bien.

El Criminólogo tiene mucho que aportar a la sociedad, pues la criminalidad es algo que ha interesado y preocupado siempre y así seguirá siendo, y es por ello, que se necesita tanto esta figura.

Tras la reivindicación de la necesidad de que la Criminología forme parte del subsistema del sistema que lucha contra la criminalidad también debemos hacer una crítica sobre nosotros mismos. Pues es la obligación de los Criminólogos realizar esta y otras muchas reivindicaciones, y entre ellas está la de que un Criminólogo, sea un Criminólogo. No será la primera vez que cualquiera de nosotros vemos en la televisión a un personaje hablando sobre un caso (recordemos que tras un caso criminal existe además del agresor y la víctima, familias, amigos, vecinos,… incluso personas anónimas que se preocupan por su resolución) bajo el rótulo de “Criminólogo” sin saber muy bien (por ser fino) de lo que habla. Seguro que si apareciese una persona hablando sobre Medicina Forense (aunque supiera mucho, pues puede darse la casualidad que dicha persona haya leído todos los libros de la carrera de Medicina y trabajado en un hospital) apareciese con el rótulo de “Médico-Forense”, muchas personas, empezando por los propios Médicos, se le echarían encima (incluso literalmente). Pero eso no pasa con los Criminólogos. Aparecen prácticamente todos los días en televisión personajes que sin pasar por la facultad, sin “meter” las horas necesarias para leer a Lombroso, Galton, Locard, Vicente Garrido,… se hacen llamar Criminólogos (y se den su aurea de importancia). Guste o no, desde hace años existe la licenciatura de Criminología, e igual que no se puede llamar Psicólogo a una persona que por mucho que sepa no posea dicha licenciatura, tampoco se puede hacer lo mismo con un “Criminólogo” que no esté en posesión de los estudios OFICIALES. Porque esto, por mucho que dicho sujeto provenga de donde provenga, tenga el CV que tenga, repercute a los Criminólogos actuales y a los futuros, con un desprestigio de la profesión y los profesionales.

A mí, no me queda más que apuntar, que cuando, de manera privada, quieran el auxilio profesional de un Criminólogo, Criminalista, Detective, o cualquier profesional, soliciten ver su “estatus” formativo, se reseñen sobre su formación, y les puedo asegurar, que tras hacerlo, la respuesta que recibirán, cuando se trate de verdaderos profesionales de la Criminología, será seria, científica y real, ya que los Criminólogos no tenemos poderes especiales, sino capacidades y conocimientos adquiridos por nuestro esfuerzo, experiencia y profesionalidad.

Iñaki Piqueres.

Criminólogo y Perito Judicial.

Director del Gabinete de Investigación Pericial y Forense

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La Perfilación Criminológica como técnica de auxilio policial.

Artículo de:  Gabinete de Investigación Pericial y Forense
Peritos incluidos en el buscador profesional http://www.thesauro.com
Mucho se ha hablado sobre la técnica de Perfilación Criminal, sobre su validez o su aplicación en el ámbito policial. Es verdad que en España, dicha técnica carece de recorrido de investigaciones serias ni de un gran respaldo tanto de ámbitos académicos como policiales. A pesar de contar con grandes profesionales, no contamos con amplia trayectoria, lo que nos hace estar a la cola de Europa. Tampoco en nuestro país las autoridades policiales son muy dadas a colaborar con ámbitos académicos en la resolución y aplicación de técnicas y conocimientos, y, a pesar de que esto está cambiando, y cada vez son más normales los acuerdos entre instancias policiales y universidades, aún queda un largo camino que recorrer. En esta laguna, en la que existe un páramo entre la investigación policial y la criminológica, es donde debería hacer su aparición la figura del Criminólogo. Profesionales que, sin tener que pertenecer al estamento policial puedan aportar conocimientos concretos y relevantes, entre los cuales destacaría la Perfilación Criminal.
Ahora bien, debemos desmitificar ciertos aspectos sobre el Criminal Profiling, y el primero es que los “perfiladores” son magos que aciertan con solo mirar. Esta técnica (perteneciente a la ciencia de la Criminología), se basa en dos procesos de análisis. El deductivo (de hechos concretos a hechos generales) y el inductivo (de hechos generales a hechos concretos). Dichos procesos de análisis deben combinarse con diferentes ramas de estudio, en donde las más características son, la estadística sociológica, la psicología, las técnicas cualitativas (entrevistas, interrogatorios), la geografía y la criminalística. ¿Cuál sería entonces, a nuestro juicio, la definición más acertada de la Perfilación Criminal? la siguiente: “Técnica que mediante el apoyo multi e interdisciplinar de diferentes ámbitos validados, reconstruye rasgos personales, conductuales y geográficos del sujeto realizador de varios hechos“. Es por ello que el perfilador no es un mago que con un vistazo es capaz de deducir todo lo que ha pasado. El perfilador es un profesional, que mediante el análisis de datos objetivos realiza hipótesis, analiza y concluye hasta donde la técnica le permite.
Segundo mito, la Perfilación Criminal vale para todos los delitos. La técnica de Perfilación no puede aplicarse a cualquier hecho criminal. Como hemos dicho, su objetivo es el conocer rasgos de personalidad del autor de un hecho. Y para ello, es imprescindible conocer su “forma de actuar” y esto solo es posible si se da una casuística precisa, y es que, únicamente se podrá analizar mediante la Perfilación Criminal hechos seriales producidos por un mismo autor. En Criminología se puede comenzar a hablar de “hecho serial” a partir del tercer hecho (un asesino serial es catalogado como tal después de haber cometido 3 asesinatos (o intentos) con un periodo de enfriamiento entre ellos). Es por ello que para poder conocer los aspectos conductuales del sujeto es imprescindibles tener varios hechos que analizar, cuantos más mejor. Por lo que, La Perfilación Criminal únicamente será valida, de ayuda y cumplirá su objetivo con hechos seriales, donde ha habido una repetición del mismo.
Tercer mito, la Perfilación Criminal señala al autor de un delito. Este es probablemente la creencia más extendido gracias a las prolíficas series y películas que han mal-tratado el tema de la Perfilación. El objetivo de la técnica no es señalar sino eliminar sospechosos. La Perfilación no podrá indicar los nombres y apellidos de un sujeto directamente (salvo contadas excepciones) ya que lo que pretende es dar a los investigadores unas características personales, conductuales y geográficas, que, cotejadas con sus sospechas hagan disminuir notablemente el número de posibles delincuentes, y así sea más fácil el control e investigación de estos. En términos generales podemos decir que la Perfilación Criminal reduce y la Criminalística señala.
Una vez analizados los “grandes mitos” de la Perfilación Criminal debemos comprender qué se debe analizar cuando a un Criminólogo se le solicita realizar un Perfil Criminal de unos hechos acaecidos.
– Zona geográfica: Uno de los objetivos es el delimitar la zona de actuación, “zona de caza”, zona de seguridad,… del agresor. Para ello existen varias teorías, la más conocida, “el círculo de Canter”, con el cual se identifican las zonas de actuación del sujeto. Pero tenemos que tener cuidado, ya que, al analizar la zona geográfica, debemos tener en cuenta la tipología del agresor, si es “viajero” (se desplaza hacia su “zona de caza”),…
– Modus Operandi: Se conoce como modus operandi a la “manera de hacer” del agresor. Cuando nos encontramos ante varias escenas, debemos conocer y deducir cómo se ha llegado hasta allí, qué ha hecho el agresor para obtener ese resultado final. El modus operandi puede variar a lo largo de los hechos, normalmente suele hacerse más sofisticado, sobre todo si se trata de psicópatas. Un aspecto íntimamente relacionado con el modus operandi es el “periodo de enfriamiento”, conocido como el tiempo que transcurre entre hechos. Este puede variar y puede ir desde días (es raro que sean horas) hasta años (cosa igualmente rara pero que se da en la historia criminológica).
– Firma: La firma del agresor es conocida como aquel hecho inmutable y que siempre aparece en la escena del crimen. Es la personalización de la escena. Nunca cambia, y es realmente raro que se añada algo o que se mute. Suele ser siempre la misma incluso aunque tanto el modus operandi como el periodo de enfriamiento evolucionen o se modifiquen.
Por último, y una vez comentado someramente la técnica de la Perfilación Criminal, aplicable a diferentes ámbitos, que, como se ha mencionado cumplan con los requisitos de repetición, no nos queda salvo hacer una recomendación a aquellas personas que deseen contar con los servicios de un profesional. Debido a la proliferación y al mayor conocimiento de esta técnica por medios tan poco favorables como series o películas, han aumentado el número de pseudoperfiladores que ofrecen sus servicios como expertos en la materia. No debemos olvidar que los servicios de un perfilador se contratan cuando existe una situación angustiosa, caótica y en la que nadie quisiera verse, por lo que se debe exigir siempre a un profesional cualificado. Un profesional de la Criminología con formación y conocimientos específicos que realmente ayude y sea beneficioso para la consecución del objetivo de la investigación.