¿ES NECESARIA LA AUTOMATIZACIÓN ESCRITURAL?

Todo movimiento escritural es una acción dinámica en la medida que sirve a la resolución de una tarea cinética concreta, a la realización de un objetivo determinado, es decir, de un fin prefigurado que es describir el pensamiento abstracto de forma legible “la escritura”.

El cerebro tiende a automatizar, lo cotidiano como una firma, escritura, conducir, andar…ahorrando consumo energético.

Aunque se suele decir que los humanos somos multitarea, la realidad es muy distinta, el ser humano, normalmente, sólo es capaz de prestar plena atención a una sola cosa al mismo tiempo. Uno puede sentir que está pendiente de varias a la vez, pero en realidad lo que hace es ir saltando de una cosa a otra de manera muy rápida, generando, a menudo, pequeñas automatizaciones.

Cuando escribimos nuestros pensamientos debemos estar concentrados en lo que hacemos, no por el hecho de escribir, este es automático, sino por el hecho de transcribir un pensamiento en algo físico “la escritura”, para que otro ser humano, pueda leer nuestras ideas, reflexiones, sensaciones…

El cerebro humano es el órgano más costoso en gasto energético que existe, pues según estudios, este consume la quinta parte (20%) de la energía que produce el organismo humano a diario, aunque en el caso de los recién nacidos esta cifra se eleva hasta el 60% del total. El gasto energético es considerable si se compara con el de otros animales, pues la media en los mamíferos es de un 5% de energía, mientras que en el caso de los chimpancés el dato es de un 13%, el cerebro de un hombre adulto consume lo mismo que toda nuestra musculatura en estado de reposo. Es decir, 1,3 kilogramos de cerebro están consumiendo lo mismo que 27 kilos de músculo.

He aquí la necesidad de los seres humanos de automatizar al máximo nuestras rutinas, como la escritura o la firma.

El  automatismo, es una rutina grabada a fuego en nuestro cerebro, de esta forma no tiene que pensar, produciendo un ahorro de consumo energético importante, una vez que el proceso se automatiza, la ejecución siempre es la misma, por ejemplo, en la escritura o la firma, este es el motivo que existan lo que venimos a denominar los peritos calígrafos, los “gestos tipo idiosincrático” y “proporcionalidad de firma”.

Los gestos tipo idiosincráticos, son trazos, rasgos distintivos y propios del individuo, que configuran o se añaden a la letra, rubrica, de una manera personal sin que entren en el modelo caligráfico. Al mismo tiempo, se dan con frecuencia y se han podido hacer estudios estadísticos que permiten darle un sentido concreto, comprobado experimentalmente.

La proporcionalidad de firma, solo se puede dar en el mismo firmante, el sistema de automatismo cerebral, nos indica que cuando firmamos, en distintos tamaños siempre guarda la misma escala, encontramos tres proporciones:

Proporción natural: Es cuando el tamaño de la firma, es del mismo tamaño, coincidiendo en todas las firmas la misma escala y proporción.

Proporción de reducción: el tamaño de la firma es menor que la firma habitual, se suele dar cuando en el documento a firmar, el espacio es reducido, guardando las firmas la misma escala y proporción.

Proporción de ampliación: el tamaño de la firma es mayor que la firma habitual, se suele dar cuando en el documento a firmar, el espacio es muy amplio, guardando las firmas la misma escala y proporción.

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