Traumatismo torácico y rotura aórtica.

A. E. Hernando Lorenzo1 , F. García-Nieto Gómez-Guillamón1 , M. Wilhelmi Ayza2 , A. Menchaca Anduaga3 1 Médico intensivista. Hospital Universitario 12 de Octubre. 2 Médico. Cirujano cardiovascular. Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla. 3 Enfermera. Dirección de Enfermería. Servicio de Urgencia Médica. SUMMA 112. Madrid

La rotura traumática de aorta es una lesión que se encuentra entre el 17 y el 20% de víctimas mortales de accidentes de tráfico, cuando se realizan autopsias completas. Se asocia a accidentes con desaceleraciones elevadas, en colisiones y atropellos a alta velocidad y, aunque es una lesión muy grave, si no se ha producido la muerte in situ, puede sobrevivirse a ella si se sospecha, se diagnostica precozmente y se trata. Por ello, la información relativa a las circunstancias del accidente y de la víctima –biomecánica y mecanismo lesivo– es muy orientadora para sospechar su existencia y actuar en consecuencia. La asociación de lesiones en tronco y cabeza es frecuente, contribuyendo a su elevada mortalidad. El tratamiento, bien mediante reparación quirúrgica o colocación de prótesis intravascular, suponen una esperanza para pacientes que constituyen un grupo incluído en el de mortalidad evitable.

Las lesiones torácicas son responsables de una cuarta parte de estas muertes según datos de los EE. UU. (1). El 50% de las muertes en accidentes se producen en el momento del accidente o en muy pocos minutos tras él y se producen por desgarros o traumatismos muy graves del encáfalo, corazón, arterias principales, médula espinal alta o por obstrucción de la vía aérea. La siguiente fase, que supone aproximadamente un tercio del total, se produce en la denominada “hora dorada” (realmente en las primeras seis horas tras la lesión) y las muertes son el resultado de hemorragias viscerales, hematomas subdurales o epidurales, hemoperitoneo, hemotó- rax o hemorragia externa que produce desangrado. La fase final se produce en una media de 10 a 14 días tras la lesión, en cuyo momento la muerte es el resultado de sepsis y/o síndrome de fracaso multiorgánico. En los pacientes que han sufrido trauma torácico cerrado, puede suponer lesión de grandes vasos. La sospecha de esta lesión, su confirmación diagnóstica y el tratamiento adecuado, pueden permitir la supervivencia de pacientes que de otra forma tendrían un pronóstico fatal.

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Doctor HERNANDO LORENDO perito médico de Madrid incluido en el Buscador profesional THESAURO 

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