Enfermedad mental y responsabilidad

Artículo de: Emiliano de la Cruz del gabinete PSICOLE Y psicólogos clínicos y forenses

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Aunque se hace un uso indistinto de los términos enfermedad mental, trastorno o psicosis, el concepto de enfermedad tiene una connotación biológica, médica por tanto (que se podía resumir en “a una serie de síntomas, síndrome, corresponde una alteración neuroquímica”), tan arraigada en psiquiatría, que su uso se vuelve casi inaceptable para la psicología, no sólo porque ésta se ocupa de los procesos subjetivos, psíquicos, que, aunque suponen un sin fin de procesos neuroquímicos, interesan a la psicología sobre todo por, primero, ser efecto de la toma del ser humano por el lenguaje, y, segundo, porque, para la psicología en general y el psicoanálisis en particular, no es posible entender lo que afecta al sujeto cuando es feliz o está aquejado por algún mal sin la responsabilidad que sobre ello tiene.

Esa responsabilidad hace referencia, no tanto a un sentido moral del cumplimiento de las obligaciones, que también, sino a la ética del sujeto cuando hace sus elecciones y al sentido legal del término, el de responder por la palabra comprometida o por los actos cometidos. No es un sinónimo de culpa (más cercana a la elusión de la responsabilidad) y no lleva al sujeto a un callejón sin salida o a una condena, sino a su liberación, en el sentido de que sólo el que se sabe responsable de su sufrimiento, de su enfermedad, puede hacer algo para salir de él, operar con ello, detenerlo, movilizarlo, dialectizarlo, vaciarlo de goce…. Así, nadie puede ser responsable de una enfermedad biológica o de que se hunda el suelo a su paso porque, y ese es el aspecto esencial de la responsabilidad, eso no depende de su elección, y, en todo caso, no son influenciables ni curables por la palabra, los pensamientos o significaciones que el sujeto pudiera dar de ellos, como los da de su historia, de sus síntomas, de su angustia o de cualquier mal que lo aqueje psíquicamente.

Pensar las afecciones más graves, las psicosis, desde el concepto médico de enfermedad supone que el sujeto no tiene nada que ver con eso que ha trastocado su vida y lo ha llevado al sufrimiento, es decir, no hizo ninguna elección ni tiene nada que ver con las repuestas que dio a los hitos de su historia, y, por tanto, apenas puede hacer nada en contra de ella, de su enfermedad mental, salvo tomar medicamentos.

En cambio, pensarlo desde la posición psicológica donde el sujeto es responsable de aquello que lo ha llevado a la depresión o euforia, o a la esquizofrenia, por ejemplo, ser consciente de que es artífice y no sólo mártir de su dolencia, supone la posibilidad de que el sujeto pueda, a través de una cura, encontrar las claves que lo permitan encontrar una vía en lo simbólico que reste presencia a la invasión imaginaria que ocupa toda su vida y que lo saque de un goce que lo sume en una posición mortífera, depresión, o lo saca de cualquier límite, euforia, o lo hace sostenerse en personajes en los que busca un poco de ser, esquizofrenia.

En una cura, el sujeto se acerca a su responsabilidad sobre lo que sufre a través de la palabra que permitirá construir diques donde no existen, revisar las elecciones que pudieron confluir para conducirlo a su enfermedad, reconstruirse sobre las ruinas del amor y el deseo que han hecho de su existencia una vida desvitalizada y encontrar una relación a la ley que lo permita ver su vida sin ese hacerse trozos, desmenuzamiento, con el que se percibe a sí mismo y a los demás.

Muchas veces, en ese tratamiento o análisis, un sujeto puede ver que entró en depresión, saltó a la euforia, o se vio inmerso en delirios o alucinaciones, en un momento esencial de su existencia (ruptura de una relación, llegada al ejército o la universidad, muerte de un ser querido, encuentro con el goce del sexo….), o que retornó a ello para evitar alguna situación o responder a una dificultad que se le presentaba. Llegar a ver esas relaciones es el camino a entender que si uno puede hacer una elección negativa, en el sentido de que lo lleva a su empeoramiento, también la puede hacer en el sentido de su mejoría o curación.

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