El Criminólogo ¿Un profesional inservible?

Gabinete de Investigacion Pericial y Forense

Son muchas las personas que en los últimos tiempos han decidido, la mayoría por vocación, estudiar la “joven” licenciatura en Criminología. Y lo hacen con un sólo propósito: convertirse en Criminólogos. Las razones son muchas, agentes de los CC.FF.SS. del Estado y miembros de las Fuerzas Armadas que quieren, de alguna manera, profundizar o aprender y aprehender sobre lo que en la mayoría de los casos es su día a día y aplicar lo aprendido a su labor, otros por atracción imperiosa (es una de las carreras, sin duda, más atrayentes), otros influenciados por películas y series televisivas y otros para complementar su profesión (abogados, psicólogos,…). Pero la verdad, al salir del aula, es bien distinta. A los funcionarios de poco o nada les sirve salvo como crecimiento profesional, y, aquellos que “sueñan” con luchar contra el crimen y mejorar la sociedad, pronto se encuentran en la cola del paro, inscribiendo su licenciatura mientras la persona que la atiende suele comentar “qué bonita la Criminología”, mientras piensa “eso creía yo, pero aquí estoy”. La realidad es que de poco sirve dicha formación a nivel profesional, puesto a nivel personal otorga muchas satisfacciones y conocimientos. Parece que la Criminología no tiene su sitio en la sociedad, o no quieren que la tenga. Algo bastante paradójico cuando una de las cosas que está presente en cualquier sociedad, de cualquier tiempo, de cualquier tipo, es la criminalidad en todo su esplendor.

Pero, antes de profundizar sobre el papel que debe, o debería jugar un Criminólogo en la sociedad, aclaremos un par de puntos acerca de lo que es esta ciencia.

La Criminología es la ciencia que estudia al agresor, la víctima y su repercusión social. Dentro del agresor existen muchas especificidades que pueden darse, desde la Criminalística, hasta la Perfilación Criminal. Dentro del estudio de la víctima, se ha desarrollado una ciencia propia, la Victimología, que estudia dicha figura de manera holística. Y la repercusión social, que abarca desde la reinserción, la estructura penitenciaria, el rechazo social hasta el estudio más sociológico de lo que los ciudadanos conciben como crimen. Esto quiere decir que la Criminología es una ciencia multidisciplinar, y bajo este prisma se convierte en una ciencia por sí misma.

El Criminólogo es un profesional capaz de estudiar todos estos aspectos. Lógicamente, con una especialización en campos concretos y una sistemática de trabajo acorde a su labor. A partir de aquí nos preguntamos ¿De verdad la Criminología es tan inservible como para que no exista ni un solo Criminólogo que ayude, auxilie, analice, al fin y al cabo, trabaje, para aquellas instituciones encargadas de “luchar” contra la criminalidad? Yo, desde luego, no lo creo.

En muchos países del mundo existen Criminólogos adjuntos a las diferentes Policías que auxilian cuando es necesario en la resolución de un caso (pongamos el ejemplo típico de los crímenes seriales). Pero no aquí, y los pasos que se dan, son sumamente insignificantes. Pongamos un ejemplo,

Valencia, 21 may (EFE). El secretario autonómico de Gobernación, Luis Ibáñez, ha manifestado que el borrador de la nueva Ley de Policías Locales “contemplará la posibilidad de que los cuerpos de la Policía Local de los grandes municipios puedan crear la escala facultativa para incorporar a sus plantillas profesionales, como es el caso de criminólogos, sin que sean policías locales”.

Parece que, en dicha Policía Local habrá Criminólogos, pero leamos con cuidado, “se contemplará la posibilidad” y todos sabemos lo que eso quiere decir.

La Criminología debe ser un instrumento al servicio de la sociedad. Un Criminólogo pueden aportar un punto de vista diferente y complementario a un caso, como lo hacen la Criminalística o la Psicología. Un Criminólogo puede desempeñar su labor en la Policía, la Justicia, Instituciones Penitenciarias, Unidades Psicosociales, y en el ámbito privado (Perito Judicial). Pero parece que no se quiere dar una oportunidad a esta ciencia. Parece que muchos profesionales “tiemblan” con el solo hecho de que la Criminología “les coma su parte del pastel”. Pero estos no vienen a quedarse con nada, sino a ofrecer su ciencia, que como se ha visto a lo largo y ancho de este mundo, funciona, y funciona muy bien.

El Criminólogo tiene mucho que aportar a la sociedad, pues la criminalidad es algo que ha interesado y preocupado siempre y así seguirá siendo, y es por ello, que se necesita tanto esta figura.

Tras la reivindicación de la necesidad de que la Criminología forme parte del subsistema del sistema que lucha contra la criminalidad también debemos hacer una crítica sobre nosotros mismos. Pues es la obligación de los Criminólogos realizar esta y otras muchas reivindicaciones, y entre ellas está la de que un Criminólogo, sea un Criminólogo. No será la primera vez que cualquiera de nosotros vemos en la televisión a un personaje hablando sobre un caso (recordemos que tras un caso criminal existe además del agresor y la víctima, familias, amigos, vecinos,… incluso personas anónimas que se preocupan por su resolución) bajo el rótulo de “Criminólogo” sin saber muy bien (por ser fino) de lo que habla. Seguro que si apareciese una persona hablando sobre Medicina Forense (aunque supiera mucho, pues puede darse la casualidad que dicha persona haya leído todos los libros de la carrera de Medicina y trabajado en un hospital) apareciese con el rótulo de “Médico-Forense”, muchas personas, empezando por los propios Médicos, se le echarían encima (incluso literalmente). Pero eso no pasa con los Criminólogos. Aparecen prácticamente todos los días en televisión personajes que sin pasar por la facultad, sin “meter” las horas necesarias para leer a Lombroso, Galton, Locard, Vicente Garrido,… se hacen llamar Criminólogos (y se den su aurea de importancia). Guste o no, desde hace años existe la licenciatura de Criminología, e igual que no se puede llamar Psicólogo a una persona que por mucho que sepa no posea dicha licenciatura, tampoco se puede hacer lo mismo con un “Criminólogo” que no esté en posesión de los estudios OFICIALES. Porque esto, por mucho que dicho sujeto provenga de donde provenga, tenga el CV que tenga, repercute a los Criminólogos actuales y a los futuros, con un desprestigio de la profesión y los profesionales.

A mí, no me queda más que apuntar, que cuando, de manera privada, quieran el auxilio profesional de un Criminólogo, Criminalista, Detective, o cualquier profesional, soliciten ver su “estatus” formativo, se reseñen sobre su formación, y les puedo asegurar, que tras hacerlo, la respuesta que recibirán, cuando se trate de verdaderos profesionales de la Criminología, será seria, científica y real, ya que los Criminólogos no tenemos poderes especiales, sino capacidades y conocimientos adquiridos por nuestro esfuerzo, experiencia y profesionalidad.

Iñaki Piqueres.

Criminólogo y Perito Judicial.

Director del Gabinete de Investigación Pericial y Forense

Profesional incluido en el buscador profesional http://www.thesauro.com

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