Grafología en la infancia

NURIA PEREIRA

Perito calígrafo

http://www.peritoscaligrafos-grafologos.com/

 

Para algunos de los seguidores de la Grafología, se puede definir como “la ciencia que por medio de una técnica y metodología específica permite conocer la personalidad de un individuo y diagnosticar respecto a su equilibrio mental, nervioso, fisiológico, moral y emocional”.

La grafología como ciencia.

La escritura de una persona es más veraz que su huella digital, ya que no hay dos iguales y es mucho más completa en cuanto a la información que nos aporta sobre una persona.

A la vez que la persona va evolucionando, la escritura va cambiando, siendo diferente desde la infancia hasta que se adquiere la madurez, revelando el crecimiento interior. A través de la escritura se puede conocer profundamente a las personas: inteligencia, voluntad, sensibilidad.

En las primeras fases de la infancia, con cinco y nueve años, no es habitual encontrar firmas con un rasgo o característica diferenciada del resto del grupo, y suelen limitarse a escribir su nombre sin más adornos.

Es en la escuela y en la familia más directa donde normalmente se toman firmas de referencia y donde comenzamos a imitar sus firmas, su rúbrica o también llamado garabato.

Es poco frecuente encontrar firmas ilegibles a estas edades y si nos encontramos con una firma irreconocible, debemos estar atentos, ya que suelen indicar la existencia de algún tipo de secreto generador de problemas.

A partir de los 11 y los 12 años es cuando comienza a tener especial importancia la escritura y la firma, debido a que en esas edades es cuando el ser humano está a punto de iniciar su camino hacia la madurez, conocido como adolescencia. Es aquí cuando comienza el desarrollo de las relaciones con amigos del colegio, y donde se establecen por primera vez amistades que serán más íntimas y estables en el tiempo.

Los niños y las niñas, al igual que los adultos, muestran en la firma la verdadera identidad de la persona, su yo íntimo.
Entre todos los conceptos para valorar la personalidad de una persona, el primero lo es el tamaño de la escritura. Según esto la clasificamos en: Escritura es muy grande, con más de 4.5 mm de altura. Propia de personas que tienen una necesidad imperiosa de llamar la atención, y que el mundo esté pendiente de ella. Se sienten muy importantes con respecto a los demás.

Escritura es grande, más de 3.5 mm de altura. Personas con mucha vitalidad y extrovertidas.

Escritura es pequeña, menos de 2.5 mm de altura. Personas que tienden a pasar inadvertidas por ser introvertidas. Suelen ser muy observadoras y con una visión detallista del mundo.

Escritura es muy pequeña, menos de 1.5 mm de altura. Personas con un pobre concepto de sí mismas y que lo pasa mal en contacto con la gente.

Escritura es de distinta altura, “irregular” y con tamaño desigual de las letras. Personas con gran intensidad en sus emociones, que en sentido negativo reflejan inestabilidad y dificultad para controlar sus emociones.

Así que atentos. Y como siempre digo, descubramos lo interesante que es escuchar y observar a quienes nos rodean. Pero, sobre todo, seamos comprensivos, amables y cariñosos.

 

Artículo publicado: elCorreogallego.es

 

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