¿Qué es un trauma?

Artículo de: Rosa González Lana , psicóloga y perito calígrafo
La palabra trauma deriva del griego y significa “herida”. El trauma es una “herida psicológica” que puede ser provocada por variadas situaciones. Por ejemplo, cuando oímos hablar de traumas lo asociamos a problemas originados por grandes desastres naturales o aquellos causados por el hombre, como guerras, accidentes, abusos, etc. Los especialistas los denominamos Traumas con “T” por la gran magnitud de sus causas. También existe otra categoría de traumas con “t”, cuyo origen está relacionado con hechos, aparentemente, de menor importancia. Como por ejemplo: desprotección, humillación, cambio de roles en la familia, etc.
Sin embargo, la importancia de las causas del trauma no determina la calidad del daño que éste produce. Puede ser tan dañino un “Trauma” como un “trauma”, porque sus efectos dependerán de cada persona, de su historia y entorno afectivo, del momento en que se haya producido y de su reiteración a lo largo del tiempo. El trauma, no importa su origen, afecta de tal manera la salud, la seguridad y el bienestar de la persona, que ésta puede llegar a desarrollar creencias falsas y destructivas de sí misma y del mundo.
Consecuencias del trauma
Estas creencias pueden estar referidas a su persona: “soy un incapaz, soy miedoso, estoy indefenso, soy malo, no me quieren”; o a otro aspecto en particular: “soy incapaz de ser buen alumno; de cumplir mis horarios; de hablar en público, no sirvo para escribir, no debo ser exitoso”. Estas creencias interfieren y dificultan su conducta. Cuando estamos amenazados por un peligro emocional o físico nuestro sistema nervioso está preparado para reaccionar ante el peligro, de modo que la circulación de la sangre es dirigida a los órganos vitales, el corazón late más rápido, aumenta el ritmo de la respiración, los músculos se tensan, y se agudiza un estado psicológico de alerta, etc.
Una vez que el peligro ha pasado, este sistema de alerta deja de funcionar y vuelve a la normalidad. Pero cuando una experiencia que puede implicar dolor, vergüenza, miedo, horror o pánico es abrumadora por su intensidad, puede ocurrir que el sistema nervioso no esté en condiciones de elaborar una respuesta de control. En consecuencia, el sistema de prevención y defensa se mantiene en estado de alerta permanente y, a partir de ese momento, la más pequeña situación que recuerde el hecho traumático dispara toda la batería de estímulos para reaccionar como si estuviera defendiéndose de la misma manera como lo hizo la primera vez. En esta situación, las reacciones se hacen inadecuadas y la persona puede quedar bloqueada, paralizada, indefensa.
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