DOCE AÑOS EQUIVOCADOS

Artículo de : Alberto Repiso

http://www.caligrafosmadrid.com/

Con la breve alusión que se hizo al caso Dreyfus en el último artículo, quedó clara la importancia de la metodología en un análisis pericial, aunque no llegamos a analizar la importancia de la cualificación de los peritos. Detalle que tanto hoy como entonces (1894) es fundamental para evitar que un caso que aparentemente no tiene mayor complicación, se enmarañe como en el proceso que nos ocupa.

La cualificación y la metodología son sólo algunos de los elementos estrechamente ligados a la manera de proceder del profesional.

Bien es cierto, que ante las alteraciones del documento original por parte del Ministerio de Defensa francés, lo único que el perito podía hacer era valorar  esa posibilidad y arrojar luz sobre ella, lo que no fue posible averiguar, pues además de ser una época temprana, las primeras pruebas periciales se hicieron sobre fotografías y no sobre el bordereau (documento cuestionado).

Al desconocimiento de las alteraciones plasmadas sobre el documento original, se suman los métodos claramente equivocados mencionados en el artículo anterior, ensalzados por ciertos peritos, entre los que destaca Bertillón; jefe de la prefectura, fundador del Servicio de Identificación judicial  conocido como el primer Laboratorio de Policía Científica, pero que nunca antes había realizado una pericia caligráfica. De hecho, en aquel momento no era perito y los conocimientos adquiridos fueron autodidactas. Otra muestra de la falta de coherencia de dicho estudio fue el resumen del mismo en forma de diagrama que según él representa la ciudadela de los jeroglíficos gráficos.

Dictamen de Bertillon

 

Además de Bertillon también se contó con los grafólogos aficionados Du Paty y D´Aboville, el grabador Teyssonniéres, el marchante de autógrafos Chavaray, el experto en escritura del Banco de Francia Gobert y Pelletier el redactor del ministerio de Bellas Artes no fueron capaces de consensuar una conclusión por falta de formación en la materia.

Éste suceso que llevó a un inocente a ser condenado, degradado públicamente  y deportado a la Isla del Diablo por revelación de secretos hasta su definitiva exculpación, evidencia que ser una persona cercana a un campo profesional, no basta para ser experto en el mismo.

 

 

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