La contrapericia que salvó el caso

El caso del que vamos a hablar hoy es una muestra de la importancia de los informes de los peritos y de su profesionalidad.
Hace unos meses recibimos la consulta de un letrado sobre un informe pericial realizado por un perito externo a nosotros. El informe pericial trataba de determinar la autoría de cuatro firmas dubitadas en un anexo de un contrato de alquiler.
El anterior perito había concluido que no se podía determinar la no autoría de las firmas, por lo que el informe no era concluyente y se podía condenar a su cliente al pago de una cuantiosa multa por incumplimiento de contrato.
El letrado y su cliente no estaban conformes con el resultado de la pericia. Nos pidieron que realizáramos nosotros una contrapericia en la que se determinara que el anterior informe era erróneo.
Se citó al abogado y su cliente en nuestras oficinas con el fin de poder analizar y digitalizar su documento de identidad y realizar una prueba grafológica in situ.
La prueba grafológica consistía en que el cliente debía escribir en un folio en blanco su nombre, apellidos, dirección, etc. Y firmar en repetidas ocasiones hasta completar el folio.
El abogado nos solicitó que realizáramos una crítica al estudio realizado por el anterior perito.
Procedimos a analizar las firmar indubitadas, correspondientes al documento de identidad y al folio manuscrito por el cliente, y las dubitadas del anexo del contrato de alquiler. Para ello se emplearon diferentes aumentos en los documentos originales, así como la digitalización de las firmas para su cotejo en el programa informático Mac Winlic.
Una vez terminado el análisis pudimos llegar a la conclusión que el anterior perito había empleado el protocolo técnico inadecuado. El error en el que había incurrido el anterior perito era el de haber tomado como firma original la firma del documento de identidad. Si bien esta firma es una firma indubitada, actualmente no se puede considerar como original, ya que su inclusión en el documento se realiza mediante digitalización, lo que impide apreciar ciertos rasgos característicos de las grafías.
La conclusión a la que llegamos en nuestro informe pericial fue que no había ninguna coincidencia entre las firmas indubitadas de la prueba grafológica y las firmas del anexo del contrato, por lo que no habían sido realizadas por la misma persona.
Con nuestra contrapericia, el abogado pudo defender la inocencia de su cliente ante los tribunales.
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